¿Es cierto que ustedes quieren que cierren Colpensiones?

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Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, el gremio que agrupa a las cuatro administradoras de fondos de pensiones y cesantías (Protección, Porvenir, Colfondos y Skandia), asegura que no es cierto que ya hayan conocido el proyecto de reforma pensional del Gobierno o que estén desesperados por impulsarlo

¿Por qué tanta gente piensa que los fondos privados de pensiones no son la mejor alternativa, al contrario de lo que ustedes sostienen?

Los fondos de pensiones les convienen al 95 por ciento de los 23 millones de afiliados que hay. Solo hay un 5 por ciento al que le conviene más Colpensiones.

¿Por qué?

La primera razón, el 80 por ciento de todos los afiliados de los dos regímenes no se van a jubilar, por la informalidad laboral tan brutal que tenemos. Paradójico, ¿no? Pero van a tener una devolución de saldos. Les van a devolver la plata que han cotizado. En Colpensiones le devuelven la plata sin intereses reales, solo con la inflación. En los fondos se la devolvemos con los intereses que han generado esos recursos. La diferencia es de 7 a 1, o sea, 7 veces más que en Colpensiones.

Pero si la persona sí se jubila, ¿le va mejor en Colpensiones o en los fondos privados?

Se lo explico así. Para el 80 por ciento pasa eso que le explicaba. Hay un 10 por ciento que se va a jubilar con un salario mínimo; en los fondos de pensiones se jubilan con tres años menos de cotización, con 22 años; en Colpensiones tienen que cotizar 25 años. Entonces, a ese 10 por ciento también le conviene los fondos de pensiones. Ya vamos en el 90 por ciento. Hay un 5 por ciento que tiene capital para jubilarse en los fondos, pero no cumple el mínimo de 1.300 semanas de cotización que se requiere en Colpensiones. A ellos también les convienen entonces los fondos de pensiones.

Entonces, ¿por qué la gente se sigue yendo para Colpensiones?

Queda un 5 por ciento al que sí le conviene más el régimen de prima media, o sea, Colpensiones. Es la gente que cumple dos condiciones: ha cotizado mucho más de 1.300 semanas y tiene los ingresos más altos. Entonces, les conviene más porque esas pensiones están subsidiadas.

Una de las razones de la inequidad en Colombia. Pero la gente no entiende eso…

Son unos subsidios pésimamente focalizados, ¿no? Porque entonces pasan dos cosas: le subsidian a la gente que más plata tiene, y a los que no se jubilan no les pagan interés real, lo que vimos al comienzo. Entonces es como si el Gobierno forzara al 80 por ciento, que son los más pobres, a contratar un crédito al 0 por ciento de tasa de interés real. O sea, eso es estrictamente un robo para subsidiar a los que más tienen.

¿Por qué las pensiones de los fondos son tan bajitas? ¿Es por este motivo, porque no tienen subsidios?

En las pensiones de los fondos, la tasa de reemplazo promedio de los que se jubilan es del 80 por ciento.

¿Y en Colpensiones?

83 por ciento. O sea, es casi lo mismo para la gran mayoría.

¿A dónde van los dineros de los fondos de pensiones privadas? ¿En qué se invierten?

Se invierten en el país el 70 por ciento, y un 30 por ciento en el exterior, en renta variable, es decir, en acciones; en renta fija, o sea, en bonos del Gobierno, en renta fija privada; es un manejo muy diversificado.

O sea, cada vez que uno oye ‘cayó la bolsa de Nueva York’ o ‘cayó la bolsa de Hong Kong’, puede que muchos colombianos estén perdiendo parte de sus ahorros…

Puede que esté perdiendo en un día o en dos días o hasta en un trimestre, pero la rentabilidad promedio histórica ha sido superior al 8 por ciento real, que es una tasa extraordinaria.

¿Y qué tan sano es que las pensiones queden al garete del mercado?

Hacia el momento de jubilarse, a medida que la gente se aproxima a la jubilación, la plata pasa a unos portafolios que llamamos ‘más conservadores’, que no tienen esas volatilidades. Los más jóvenes tienen acceso a más renta variable ¿no? Ellos no están próximos a jubilarse.

Con el fenómeno de las marchas, los jóvenes se han sumado a las voces críticas contra el sistema pensional, como se ha visto en Chile. ¿Hay realmente un fracaso del sistema chileno de pensiones?

En Chile hay un fenómeno general muy extraño: es una rabia contra todo. Han quemado 62 iglesias. Han decapitado a la Virgen María, a San Isidro Labrador, a Jesucristo ¿no? Han quemado y saqueado 500 supermercados. El sistema de pensiones chileno tiene varias lecturas. En Chile, la tasa de pobreza del país en general es del 7 por ciento. En Colombia es el 24 por ciento. Pero la tasa de pobreza de los adultos mayores en Chile, o sea, de los viejitos, es el 4 por ciento.

¿Y aquí?

Del 44 por ciento. ¿Por qué es del 4 allá? Por el sistema pensional. La cobertura allá es del 70 por ciento, aquí es del 22 por ciento. Entonces, el sistema, desde ese punto de vista, es muy exitoso. Yo tuve la oportunidad de plantearle esto al economista Joseph Stiglitz, en una reunión privada reciente en Cartagena, no lo podía creer, pero tuvo que aceptar los datos. ¿Por qué las pensiones en promedio son bajas? Porque allá no hay pensión mínima. En Colombia la pensión mínima es el salario mínimo. En Chile, hay pensiones de un dólar al mes. ¿Por qué? Porque si alguien cotizó solo tres meses toda la vida, el sistema tiene la obligación de darle una pensión por tres meses de cotización. Entonces, el promedio en Chile es muy bajo. Pero para los que han cotizado 20, 25, 30 años, las pensiones son buenísimas.

¿Y en Chile las pensiones están subsidiadas?

No. Entonces el Gobierno, la plata que tiene para la protección de la vejez sí se la da a los más pobres. Y tiene un pilar solidario financiado con recursos públicos, que es lo que hace que se gasten la plata, no en subsidios a los ricos, sino en ampliar la cobertura de los pobres, viejos, sobre todo.

Enemigos del Gobierno aseguran que ya este tiene listo el proyecto de reforma pensional. ¿Es cierto que ya ustedes conocen esa propuesta, y que la estarían impulsando porque les da ventajas?

Las dos cosas son falsas. Nosotros no conocemos la propuesta del Gobierno. Asistimos a unos talleres que hizo el Ministerio del Trabajo cuando la ministra era Alicia Arango, fuimos una de 32 entidades que hicieron presentaciones. Y, dos, no estamos afanados por una reforma, aunque sí creemos que al país le conviene. Si la cobertura es solo del 20 por ciento, pues hay que aumentarla, y hay que hacer otros ajustes. Los fondos van bien, los afiliados crecieron el año pasado seis y medio por ciento, pese a los traslados que ha habido; llegamos a 16 millones y medio de afiliados. La rentabilidad de los fondos, como dije, que es de los trabajadores, fue de una tasa histórica del 8 por ciento real el año pasado. Entonces los fondos van muy bien.

¿Qué pasaría si no hay reforma? Si ustedes no están afanados, ¿quién es el que está afanado: Colpensiones, el Gobierno, quién?

Hoy en día hay 6 millones de adultos mayores, de los cuales solo tienen pensiones más o menos millón y medio. Otro millón y medio está en Colombia Mayor, donde reciben 75.000 pesitos mensuales. Y el resto, cero pesos. O sea, el 50 por ciento de los adultos mayores está en la pobreza. Si no hacemos nada, en el año 2055 vamos a tener, con la regulación actual, 15 millones de adultos mayores, de los cuales 11 millones no van a tener nada.

Como país no podemos permitir eso…

No. Tenemos que hacer algo. Ahora bien, otro punto que es muy importante. Nosotros hemos planteado una reforma sin afanes. Y que la discusión no sea entre el sector público y el sector privado. Eso no tiene ningún sentido. Tiene que ser entre un sistema viable y uno inviable. No es que los fondos se quieran quedar con todo. El corazón de una reforma pensional debe estar basado en el ahorro y la capitalización, pero eso lo pueden hacer entidades públicas también.

¿Una reforma pensional pasa por una reforma laboral, o sea, son hermanitas?

Son primas hermanas. No es un prerrequisito la una para la otra, pero también necesitamos una reforma del mercado laboral, porque la informalidad es de un 65 por ciento. De los 23 millones de ocupados que hay en Colombia, más de 14 millones son informales, y más de 10 millones ganan menos de un salario mínimo. Entonces sí hay un problema grave con el mercado laboral. Pero más aún, si adoptamos una definición estricta de informalidad, o sea, los que no han podido cotizar por lo menos 10 meses durante el último año, esta no sería del 65 por ciento, sino algo así como de un 85 por ciento. Colombia no es viable con esos niveles.

“Las reformas pensional y laboral son primas hermanas. No es un prerrequisito la una de la otra, pero también necesitamos una reforma del mercado laboral, porque la informalidad es de un 65 por ciento.”

¿Entonces le suena la polémica propuesta de la exministra del Trabajo Alicia Arango de contratar por horas? ¿Y qué tan viable sería cotizar bajo esa modalidad laboral?

En alguna medida ya se puede cotizar por semanas. Con esta informalidad que tenemos, hay que pensar en ese tipo de medidas. Pero no solamente por la informalidad que arrastramos del pasado, también tenemos que mirar hacia el futuro. En el mundo, las sociedades se están digitalizando, los trabajos formales están siendo reemplazados por robots, por algoritmos, por el internet de las cosas. Eso está siendo, entre otras cosas, que las personas se vuelvan más independientes, trabajen desde sus casas o desde los aviones o moviéndose por el mundo, entonces el concepto del trabajo en una misma empresa durante toda la vida, eso está desapareciendo. Tenemos que adaptar la normatividad y la regulación a ese mundo que ya nos está llegando a Colombia.

Por último, qué le respondería usted hoy a un muchacho de 30 años que le llegara a preguntar: ‘Doctor Montenegro, ¿yo al fin voy a poderme pensionar?’…

Claro que sí. Esto no quiere decir que el sistema pensional sea perfecto. Hay que hacer ajustes. En Chile, por ejemplo, están aumentando las cotizaciones. Pero la clave es ahorrar desde jovencitos, y si se es regular y cuidadoso en esos ahorros, por supuesto que va a tener una buena pensión.

Conclusión: ¿no es cierto que Asofondos esté ‘despiporrado’ por hacer la reforma pensional ni que quiera borrar del mapa a Colpensiones?

Ninguna de las dos cosas. La discusión, repito, no debe ser entre Colpensiones y los fondos o entre el sector público y el sector privado, no. Sino entre un régimen viable y uno inviable. ¿Por qué el régimen de prima media es inviable? Porque no hay suficientes cotizantes por cada adulto mayor, por el envejecimiento de la población y por la informalidad de la economía. Para que eso sea viable se necesitarían siete trabajadores cotizando por cada adulto mayor. Solo hay dos, y esos van a seguir cayendo. Entonces, aun si cerramos los fondos de pensiones, sería inviable el sistema. Eso no quiere decir que nosotros queramos cerrar Colpensiones, que también puede hacer ahorro y capitalización, para que haya fondos de pensiones públicos y privados.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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